miércoles, 14 de abril de 2010
Me están comiendo la lengua los gusanos
La literatura es un veneno, desde pequeños lo absorbemos por accidente en pequeñas dosis, como el veneno para ratas que nuestras madres guardan en lo mas alto de la alacena, como el desecho de las pilas de automóvil, ese veneno verde que infecta las manos, sube por los conductos venosos y se estanca en el pecho
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